Hoy voy a contar una curiosa anécdota que me relataron ayer tarde en un bar, con unas cervezas de por medio.

 Una amiga de un pueblo Toledo me contó como en su pueblo siempre ha habido mucho movimiento de drogas. Incluso conocía un bar que, a pesar de estar siempre cerrado, de él siempre entraba y salia gente, por la zona siempre había mucho movimiento de coches, etc, vamos, que cantaba a la legua que allí había meollo.
Finalmente la policía investigó al dueño del bar, y efectivamente se trataba de un camello que se dedicaba, casi en exclusiva, a la venta (y no de alcohol precisamente). Y claro, una persona que no tiene ingresos, o que solamente tiene un bar, y resulta que tiene pasta a espuertas, con cochazos de lujo, cenas en restaurantes carísimos con facturas de cientos de euros, dos o tres casas, pues eso; que canta mucho.
Pues resulta que lo cogieron con nada más y nada menos que 2Kg de coca en las manos (eso sí que es con las manos en la Masa), y nada, le cayeron 10 o 15 años de carcel, no recuerdo cuántos pero bastantes, pero la anécdota no está ahi.
En el bar la policía se encontro un ordenador con ¡una base de datos donde el camello registraba todas sus ventas diarias!.
Si señores, al más puro estilo ‘ID.234 – 12/12/2007 - Pepito Flautas - 2 gramos - 20 euros - Tlf 555 66 78’. La ‘panzá’ de reir de la policía tuvo que ser pequeña. Ya me imagino al camello llamando al informático de turno por teléfono:
-‘Oiga, mire que mi base de datos no me deja añadir el campo ‘cocaína’, porque como lleva tilde y el programa está en inglés… a ver si puede venir a echarle un vistazo, estoy por aquí casi todas las noches, entre directamente aunque esté cerrado, a ver si lo puede arreglar porque estoy sin poder trabajar y me corre prisa…’ –
Y es que, como yo siempre digo, mejor que ser camello, es ser un TecnoCamello.

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